viernes, 18 de abril de 2008

La historia del Capitolio Ciudad de La Habana.



Fue en 1926, en el mes de Marzo cuando arrancó la construcción del Capitolio de La Habana. El equipo que participó en la ejecución de los planes definitivos del Capitolio, estuvo integrado por ingenieros y arquitectos cubanos bajo la dirección artística y técnica del también arquitecto, Eugenio Raynieri Piedra.
Fue necesaria una superficie de 388 700 metros cuadrados, para que la casa constructora Púrd & Hénderson, levantara, en apenas 3 años y 2 meses (1929), el impresionante inmueble. El edificio fue inaugurado el jueves 20 de Mayo, en horas de la tarde, con la presencia del presidente de la República, su costo total se acercó a los 17 millones de pesos, equivalentes a la misma cantidad en dólares. Para la construcción de este enorme edificio de cuatro plantas se utilizaron 25 millones de metros cúbicos de piedra, 3 y medio millones de pies de madera, 40 000 sacos de yeso, 150 000 barriles de cemento y 5 000 millones de ladrillos. Para su cimentación se emplearon las mejores calidades de mármol importados en su gran mayoría desde Italia.
Predominan elementos decorativos en todos los salones y expresados en bronce, piedra y madera, también reinan los tallados que adornan las puertas, techos y paredes, y las letras RC entrelazadas que significan República de Cuba, es muy vista.
El Capitolio de La Habana es más elegante y más cargado en decoración, incluso que el de Washington e incluso más alto (92m), el de Washington sólo es más grande en metros cuadrados.

A cualquier caminante le puede llamar la atención la cúpula del Capitolio habanero, quinta en el mundo de estilo renacentista. Esta cúpula es el segundo punto más alto de la ciudad, procedido por el monumento a Martí en la Plaza de la Revolución. Otra entidad que tiende a llamar la atención es la enorme escalinata de 55 peldaños con dos gigantescas esculturas hechas en bronce por el artista italiano Angelo Zanelli, a la izquierda está la que representa al Trabajo y la de la derecha representa a La Virtud Tutelar del Pueblo, cada una de 6. 50m de altura. Dicha escalinata lleva a un visible pórtico central soportado por 12 columnas jónicas de granito, donde se encuentran tres inmensas puertas de bronce que dan acceso a la planta principal llamada el Salón de los pasos perdidos, donde se materializa el simbolismo arqutectónico en la imponente escultura de La República (obra de Zanelli), hecha en bronce, de aproximadamente 17. 54m incluyendo el pedestal de mármol egipcio (2. 00m) en el que está instalada desde el 1929. La República está inspirada en Lily Válty, una jóven cubana, y su otra fuente de inspiración fue la Palas Atenea, diosa griega.
Para levantar esta obra, se necesitaron 25 000m cúbicos de piedra capellanía y la decoración en yeso fue ejecutada por 400 obreros.
El Salón de los pasos perdidos tiene casi 50m de largo y 14. 50m de ancho. Están situados al Norte la Cámara de Representantes o Hemiciclo Camilo Cienfuegos, y al Sur el Senado, y ambos dos están al final rematados por sus correspondientes hemiciclos para reuniones.
Hay una leyenda que cuenta que en el Salón de los pasos perdidos está la presencia del espíritu de Clemente Vázquez Bello, quien murió en un atentado anti- machadista en Septiembre del 1932, y dicen que todas las noches se pasea a todo largo y ancho del salón.

Frente a la estatua de La República, en el centro del salón está situado el famoso kilómetro cero de donde ramificaban las carreteras de la ciudad, y en ese mismo kilómetro cero, estuvo el maravilloso diamante de 25 kilates valorado en 25. 000 pesos de la época. Este diamante perteneció al último zar de Rusia, Nicolás II. Dicha deslumbrante piedra permaneció intacta desde 1929 hasta que en 25 de Marzo de 1946 fue robado y recuperado al año siguiente el 2 de Junio. Cuentan que apareció en la mesa del presidente de la República, Grau San Martín. Nunca se supo quien lo robó, pero según las investigaciones de Rolando Aniceto Ramos, aseguran que fue un teniente de la policía especial del Ministro de Educación llamado Abelardo Fernández Gonzáles. Luego de ser recuperada la piedra, estuvo en el kilómetro cero desde el año 1947 hasta el 1973 que se sustituyó por una réplica por cuestiones de seguridad, y se guardó el original en el Banco Central de Cuba.

El todo el Capitolio hay once salones en total, cada uno con un estilo muy peculiar, que puede admirarse en los techos, paredes y pisos. En el salón Simón Bolivar están sus muebles originales de estilo napoleónico; en la Cámara de Representantes o Hemiciclo Camilo Cienfuegos podemos notar que están aún muy bien conservados los muebles, también veremos que en el centro de la Cámara, hay una pequeña mesita cemicircular, donde estaban los taquigrafos que eran cambiados cada 20 minutos aproximadamente. Hay una escalera caracol que baja hacia sus respectivos despachos, y por la misma escalera suben los taquigrafos sustituyentes.
A ambos lados de la puerta que da al salón Simón Bolivar, hay dos obras de bajorrelieve del autor Remuzzi, la de la izquierda representa la guerra y la de la derecha represnta el trabajo. El material con el que están hechas las paredes, es corcho, para la acústica.
Otro salón es el Despacho del presidente del senado, con un estilo francés, estilo Luis XIV. Y como otro salón a mencionar podemos agregar el Salón de los escudos, en donde están presentes los seis escudos de las seis provincias que habían en Cuba en aquel entonces (Pinar del Río, Camagüey, Villa Clara, Matanzas y Oriente).

Un sitio muy distinguido que no hay que olvidar mencionar, son los jardines, que fueron decorados y diseñados por un decorador francés.

A pocos pasos del Capitolio de La Habana, se halla el Parque de la Fraternidad, construido en 1929. En mencionado lugar se celebró la sexta Conferencia Panamericana.
Las voces de la actualidad rumoran que Gerardo Machado, expresidente dictador de aquel entonces, había sido guíado por practicantes de la religión afrocubana, para que mandara a sembrar una Ceiba y debajo de ella enterrara una prenda cualquiera, si quería permanecer en el poder por más tiempo del que predisponía, y así dicen que lo hizo, hasta que murió y allí se quedó la prenda hasta nuestros días, y por eso de comenta que desde que Machado siguió aquellas ordenes, Cuba ha estado bajo el eterno infierno.
Eso fue escrito de Alejandra Peredo

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